"Heridas del pasado, sombras del presente"
Es común que experiencias dolorosas de nuestra niñez, aunque hayan quedado enterradas en nuestro subconsciente, resurjan en el transcurso de la vida cuando nos exponemos a situaciones de estrés, cambios importantes o eventos dolorosos. Al enfrentarnos de nuevo a situaciones que nos recuerdan a la experiencia traumática, podemos revivir emociones y reacciones que vivimos en ese momento.
En el caso de Lucía, la ausencia de Manuel reabrió una herida de su niñez, cuando su padre abandonó el hogar dejando en ella una profunda sensación de soledad. Aquel acontecimiento inesperado de su infancia lo vivió en silencio y sin lágrimas, como tratando de ocultar el dolor que estaba sintiendo. El abandono paterno causó en ella mucha tristeza e indefensión, que lo reflejaba en horas nocturnas.
Durante las horas de dormir sentía mucho miedo de entrar a su habitación o pasaba horas enteras despierta con la luz encendida, como temiendo apagar la luz porque pensaba que alguien pudiera estar oculto en la oscuridad y le hiciera daño. En sus horas de insomnio se culpaba por la ausencia de su padre y buscaba auto agredirse. Estas experiencias traumáticas en la niñez pueden distorsionar nuestros pensamientos y generar un inmenso poder sobre nuestra vida futura y ante la vivencia de un nuevo acontecimiento doloroso en la madurez pueden crear una imagen distorsionada de la realidad y de uno mismo, pudiendo ocasionar un vacío emocional ante la vivencias de nuevas situaciones dolorosas, manifestándose por llanto ante la tristeza o apatía como negando su dolor, o bien sentir un deseo intenso y persistente por la presencia del ser querido.
En algunos casos, la ira puede hacerse presente y ser dirigida hacia uno mismo, hacia los demás o a la situación que estás viviendo. Culpa hacia sí misma por no haber hecho lo suficiente, o bien negar de la realidad de la pérdida intentando protegerse del dolor. Durante el vacío emocional, la persona pierde el interés por actividades que antes disfrutaba, siente que nada es lo suficientemente interesante o emocionante o cree que el futuro no tiene nada bueno que ofrecerle. Es un sentimiento de vacío interior como si hubiera un gran agujero en el alma que dificulta la conexión con los demás e impide establecer relaciones significativas.
Causas del vacío emocional.
Es importante entender qué el vacío emocional puede ser desencadenado por diversos factores, como pérdidas significativas, traumas, o simplemente una desconexión con uno mismo, pero generalmente el vacío emocional tiene sus raíces en la niñez cuando ocurren acontecimientos dolorosos como el abandono o pérdida de un ser querido que le brindaba protección. Al sentirse indefenso el niño va creando vínculos afectivos tratando de llenar su carencia afectiva. En su adolescencia y madurez se aferran a otra persona para sentirse completo, a veces puede descuidar suspropias necesidades y poner las del otro en primer lugar. Estos vínculos codependientes basados en la necesidad se establecen con la única finalidad de llenar el vacío emocional. Pueden ser relaciones superficiales o intensas, pero carecen de una base sólida y duradera. Otras veces se crean vínculos adiptivos con sustancias, comportamientos o personas que proporcionan un alivio temporal al vacío emocional.
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